La regulación osmótica de los peces diádromos

Animalia Relaciones hídricas y salinas Artículo 7 de 9

Ejemplar macho maduro de salmón del pacífico (“Oncorhynchus kisutch”). Imagen tomada en un arroyo de Alaska.

Vimos en la anotación anterior que hay animales eurihalinos, capaces de tolerar cambios en la concentración salina del medio en el que viven. Y hay también un grupo de animales –peces, para ser precisos- que cambian de medio en determinados momentos de su vida, son los peces diádromos. Los hay, además, de dos tipos: anádromos (van hacia arriba) y catádromos (van hacia abajo). Los anádromos, como los salmones, nacen en los ríos y en ellos inician su desarrollo y adquieren un cierto tamaño; más adelante migran al mar, donde alcanzan un tamaño mayor y se proveen de abundantes reservas que les servirán para disponer de energía para hacer el viaje de vuelta al río del que salieron y producir gametos; una vez en el río, lo remontan y desovan. Los catádromos, como las anguilas, hacen lo contrario: nacen en el mar y viajan al río, donde crecen y se dotan de reservas; vuelven más tarde a la zona del océano en que nacieron para desovar.

Es evidente que en esas transiciones se producen cambios en la salinidad ambiental y, por lo tanto, han de ajustar en cada caso los mecanismos de osmorregulación a la nueva situación. Cuando se encuentran en agua dulce son reguladores hiperosmóticos y en agua de mar, reguladores hiposmóticos. La concentración de su medio interno experimenta un cierto cambio, aunque pequeño, lo que sirve para que el gradiente osmótico entre el interior y el exterior del organismo sea de menor entidad. El medio interno del salmón Oncorhynchus tshawytscha, por ejemplo, tiene una concentración 410 mOsm (miliosmolar) cuando se encuentra en agua marina y 360 mOsm, en agua dulce.

La gran impermeabilización del tegumento es un rasgo valioso en ambos medios; eso no han de cambiarlo al migrar. Elevan la producción de orina –y la diluyen- al pasar del mar al río, y la disminuyen –a la vez que la concentran- cuando transitan en sentido contrario. Si pasan del río al mar empiezan a beber agua, y dejan de hacerlo cuando migran del mar al río. En ambas condiciones se produce transporte activo de NaCl en las branquias, pero el sentido de ese trasvase es opuesto: incorporan sales en el río y las expulsan en el mar. Cuando van al mar procedentes del río, ponen en marcha los mecanismos de incorporación de NaCl en el epitelio intestinal, a la vez que aumenta la densidad de acuaporinas.

Esas transformaciones se producen bajo el gobierno de ciertas hormonas. En concreto, sabemos que la prolactina juega un papel clave en la transición del agua de mar al agua dulce, al reducir la permeabilidad del epitelio branquial al sodio y al elevar el flujo de orina. Y también otras hormonas, como el cortisol, la hormona del crecimiento y el factor de crecimiento insulínico y las hormonas tiroideas, tienen importantes funciones en estas transiciones.

La especie acerca de cuyos mecanismos de osmorregulación más se sabe es el salmón atlántico, Salmo salar, dado el gran desarrollo que ha alcanzado el cultivo de esta especie. A los salmones que todavía no han viajado al mar se les denomina parr. Los cambios fisiológicos necesarios para poder vivir en agua de mar han de darse inmediatamente antes de que la migración se produzca y a los salmones que se encuentran en condiciones fisiológicas para la transición se les denomina smolt. Por esa razón, al proceso de cambio se le denomina smoltificación.

En la actualidad se dispone de conocimiento preciso acerca de todas estas cuestiones. Antes, cuando se desconocían las particularidades de la fisiología de los salmones ocurrían cada cierto tiempo episodios de alta mortalidad en las factorías en las que se cultivaban. En el cultivo intensivo de salmones ha de reproducirse el ciclo de vida en su totalidad, razón por la que debe ejercerse un control estricto de la transición de agua dulce a agua salada en los estanques. Cuando no se conocía bien la biología de la especie, en ocasiones se cambiaba la salinidad demasiado pronto, cuando los salmones todavía no se encontraban preparados para la transición, por lo que los jóvenes parr morían en grandes cantidades. Fue necesario identificar con precisión los hitos y características de la transición parr-smolt para que el cultivo de salmones alcanzase las dimensiones de que goza hoy.

El hecho de que las especies anádromas no puedan cambiar de salinidad en cualquier momento de sus vidas las diferencias de las especies eurihalinas que vimos en la anotación anterior. En ese sentido, los peces diádromos tienen un estatus equívoco con relación a su tolerancia al cambio de salinidad: existe tal tolerancia, aunque restringida a periodos concretos y limitados. No serían verdaderas especies eurihalinas.

Sobre el autor: Juan Ignacio Pérez (@Uhandrea) es catedrático de Fisiología y coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU

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