Quienes corren una maratón usan la mielina del cerebro como fuente de energía

Investigación UPV/EHU

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Quienes corren una maratón usan la mielina del cerebro como fuente de energía

Sabemos que al correr carreras de larga distancia nuestro cuerpo busca más fuentes de energía además de los carbohidratos, como son los lípidos y las proteínas. Un equipo de investigación dirigido por el profesor Carlos Matute, de la EHU, ha profundizado en el origen de los lípidos consumidos, y ha descubierto que en las maratones quemamos la mielina del cerebro.

Foto: Leo_Visions / Unsplash

El origen de la palabra maratón es ampliamente conocido. Según el mito, en el año 490 antes de Cristo, durante las guerras médicas, los griegos vencieron a los persas cerca de la playa de Maratón. Enviaron, entonces, a Filípides a Atenas a dar la buena nueva, pero debió llegar tan agotado, que según cuenta la leyenda, murió nada más dar la noticia. La distancia entre Maratón y Atenas es de 42,195 km, y por eso se llama maratón a las famosas carreras en las que hoy en día compiten tantas personas.

Pero parte de la comunidad de especialistas en historia antigua no acepta esta versión. Filípides no habría recorrido la distancia entre Maratón y Atenas, sino entre Atenas y Esparta, y lo habría hecho para pedir a los espartanos ayuda en la guerra contra los persas. Si esto fuera cierto, la diferencia sería bastante notable. De hecho, entre Esparta y Atenas hay cerca de 245 kilómetros, y la carrera de ida y vuelta de Filípides habría sido, por tanto, de unos 500 kilómetros, que distan bastante de los 42,195 km que contamos hoy en día. Incluso se dice que los espartanos se habrían negado a ayudar y que Filípides habría sobrevivido a la caminata. Pero no vamos a entrar en temas históricos y profundizaremos en la fisiología.

El cuerpo humano cuenta con dos fuentes de energía principales: los glúcidos —también conocidos como hidratos de carbono o carbohidratos—, y los lípidos. Los glúcidos se movilizan fácilmente y son una fuente de energía rápida; los lípidos, en cambio, son más lentos, pero de ellos obtenemos más energía por cada gramo. En situaciones límite, nuestro cuerpo es capaz de degradar las proteínas y de utilizar ese proceso como fuente de energía, pero, normalmente, los glúcidos y los lípidos son el recurso que más utiliza. Almacenar glúcidos es más complicado, ya que acumulan agua y ocupan un gran volumen; es por ello que su cantidad es limitada. Los lípidos, por el contrario, se almacenan más fácilmente, así que el cuerpo guarda una mayor cantidad de estos.

En los deportes de larga duración, se busca un equilibrio entre las dos fuentes de energía, y en muchas ocasiones el éxito reside en poder utilizar ambas. Eso es algo que quienes practican atletismo incluyen conscientemente en su planificación; pero el cuerpo, a veces, opera de manera diferente. Eso es lo que se ha demostrado, en parte, mediante el artículo publicado en Nature Metabolism.

Fuente: P. Ramos-Cabrer et al (2025) Nature Metabolism doi: 10.1038/s42255-025-01244-7

El grupo de investigación de la EHU obtuvo imágenes cerebrales de participantes en varias maratones mediante resonancia magnética, antes y después de la carrera. El resultado es claro: el cuerpo utiliza la mielina del cerebro como fuente de energía en esta prueba de larga duración. La mielina es una vaina formada por lípido que protege las fibras nerviosas. En sí, la vaina no es más que la membrana plasmática de oligodendrocitos —en el sistema nervioso central— y de células de Schwann —en el sistema nervioso periférico—. La vaina rodea y protege, de alguna manera, las fibras nerviosas conocidas como axones y agiliza el impulso nervioso. La vaina de mielina es también conocida por algunas enfermedades como la esclerosis múltiple. En el caso de esta enfermedad, los axones pierden su vaina de mielina —proceso de desmielinización— y el impulso nervioso no se transmite como debería.

Como hemos explicado, aunque la función de la mielina se ha relacionado con la protección de las fibras nerviosas, está formada, en gran parte, por lípidos; y, por lo que parece, nuestro cuerpo es capaz de utilizar también esa mielina como fuente de energía. Es importante mencionar, que, pese a que la cantidad de mielina apareció mermada en grupo de participantes, estos fueron capaces de recuperar los niveles previos a la carrera en un par de semanas tras un buen descanso y una buena dieta.

Los resultados de esta investigación no solo podrían ser relevantes en el estudio de la fisiología del deporte, sino también en la investigación de la esclerosis múltiple y en la comprensión del envejecimiento. Y es que la regeneración de la mielina puede ser un mecanismo importante para entender mejor esos dos procesos.

Bibliografía

Alfonso Mañas Bastidas (2024) Mitos del running. Almuzara

Pedro Ramos-Cabrer, Alberto Cabrera-Zubizarreta, Daniel Padro, Mario Matute-González, Alfredo Rodríguez-Antigüedad & Carlos Matute (2025) Reversible reduction in brain myelin content upon marathon running Nature Metabolism doi: 10.1038/s42255-025-01244-7

Sobre el autor: Iker Badiola Etxaburu es doctor en biología, Profesor Pleno en la Facultad de Medicina y Enfermería de la EHU, y director de la Cátedra de Cultura Científica de la EHU

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