6 de junio de 1944: La importancia de un grano de arena

Fronteras

7 min

6 de junio de 1944: La importancia de un grano de arena

Normandía
OPERATION OVERLORD (Desembarco en Normandía): Día D, 6 de junio de 1944. Tropas del 7º Cuerpo de Ejército de los Estados Unidos vadean hasta la orilla de la playa llamada en código Utah. Fuente: © IWM – IWM Non-Commercial Licence / Original

Gracias a la canción “Primo Victoria” del grupo de power metal sueco Sabaton, mucha gente hemos memorizado una importante fecha histórica, 6 de junio de 1944. El famoso “Día D” en el que se produjo el desembarco de las tropas aliadas en las costas de Normandía, cambiando por completo el devenir de la Segunda Guerra Mundial y, por tanto, la historia reciente de Europa.

Existe un montón de información sobre la planificación y el desarrollo de esta famosa batalla en donde nos describen con detalle la importancia de la estrategia militar, las acciones de espionaje y contraespionaje, los avances en ingeniería o el desarrollo de los sistemas de comunicación. Pero, casi siempre, se olvidan de una ciencia que fue crucial para que esta acción militar no solo tuviera lugar, sino también para que fuera exitosa. Por supuesto, estoy hablando de la Geología.

Durante casi cuatro años, las fuerzas armadas aliadas estuvieron planificando el asalto militar a las costas francesas. La manera más rápida de atravesar el Canal de la Mancha sería desembarcar en el puerto de Calais, pero tras la batalla de Dunkerque, esta zona del norte de Francia estaba fuertemente defendida por las tropas germanas. Así que no quedaba más opción que buscar otro lugar situado al sur. Y el litoral normando era la zona más adecuada.

Pero las playas elegidas para el desembarco no se podían dejar al azar. Así que, al margen de la estrategia militar, lo más importante era conocer al dedillo las características del terreno. Y aquí es donde entra en acción el trabajo geológico. Así, en una primera fase de estudio se realizaron un montón de fotografía aéreas. Esta técnica consiste en la toma de imágenes del suelo desde aviones que realizan varios vuelos paralelos por encima de un área determinada. Las fotografías tienen una particularidad, y es que dos imágenes conjuntas tienen una parte común que permite montarlas como un rompecabezas. Con los aparatos de visión adecuados, llamados estereoscopios, al mirar dos fotografías montadas, nuestro cerebro es capaz de ver la imagen en tres dimensiones. Así, se pueden determinar elevaciones del terreno, crear perfiles topográficos detallados, hacer mediciones geográficas precisas y generar mapas tridimensionales de cualquier zona de interés.

Normandía
Equipo del Servicio de Mapas del Ejército (Army Map Service) de los Estados Unidos de América ensamblando manualmente mosaicos de fotografías aéreas durante la Segunda Guerra Mundial. Fuente: US National Geospatial-Intelligence Agency (NGA) / fair use

Otra fase de actuación geológica fue la recopilación de toda la información disponible sobre el comportamiento de las corrientes marinas, el oleaje y las mareas en el litoral normando. Este punto era básico para estimar el recorrido de los buques militares y, sobre todo, determinar el mejor momento para realizar el desembarco en la costa. Esto es debido a que los buques anfibios de la época, una vez que quedaban en el agua, estaban a merced de las olas y las corrientes litorales, por lo que corrían el riesgo de zozobrar o ser arrastrados lejos del punto estimado para realizar la bajada a tierra.

Aún con toda esta información en las manos, quedaba por realizar una tercera fase de trabajo. Y, posiblemente, la más importante, donde realmente la Geología se volvió básica para el desarrollo óptimo de esta batalla: el análisis del sedimento de las playas. A partir de la experiencia previa obtenida en otros desembarcos en el Mediterráneo, las Fuerzas Armadas aliadas se dieron cuenta de que las características geológicas de la arena podían alterar las acciones militares. En concreto, si la arena tenía un tamaño de grano muy fino o incluía un alto contenido de barro, tanto las tropas de a pie como los vehículos blindados podrían quedar enterrados o detenidos en la playa. Por el contrario, si la arena tenía un tamaño de grano muy grueso o, incluso, era muy pedregosa, la maniobrabilidad de los vehículos estaba limitada.

La información sobre las características de la arena de Normandía era casi inexistente, así que había que estudiarla sobre el terreno. Por este motivo, dos comandos del ejército británico realizaron numerosas misiones de buceo para aproximarse a las playas, armados con unos dispositivos muy particulares: cilindros para muestras geológicas. Su trabajo consistió en recoger todas las muestras posibles de arena de la siguiente manera: insertaban cada cilindro en el suelo hasta una profundidad de más de 25cm en diferentes zonas, sobre todo en la que quedaba cubierta con la marea; los sacaban conteniendo un perfil continuo del subsuelo; los etiquetaban para saber exactamente de qué área los habían obtenido; los guardaban en unas cartucheras especiales, buceaban de nuevo hasta la lancha de la que habían saltado y navegaban hasta las costas inglesas. Todo ello amparados por la oscuridad de la noche.

Normandía
Mapa geológico de Asnelles-sur-Mer (Normandía) a escala 1:5000, impreso en enero de 1944, donde se describen las características de la arena de la playa (p.ej. en tonos pardos se resaltan las zonas con barro donde podrían hundirse los vehículos blindados). Fuente: Archivo Shotton / Lapworth Museum / Rose, E.P.F., Clatworthy, J.C. y Nathanail, C.P. (2006) Specialist Maps Prepared by British Military Geologists for the D-Day Landings and Operations in Normandy, 1944. The Cartographic Journal doi: 10.1179/000870406X114621.

Estas muestras de arena fueron analizadas por geólogos británicos “a la antigua usanza”. Utilizaron tamices de diferente luz de malla para determinar el diámetro de los granos a lo largo de los perfiles. Caracterizaron la composición mineralógica de las muestras (contenido en cuarzo, en calcita, etc.) y la redondez de los granos usando lupas binoculares. Calcularon el contenido en agua, barro y materia orgánica a diferentes profundidades. Y realizaron pruebas de compresión y resistencia de los materiales al ser sometidas a diferentes pesos en la vertical. Con sus observaciones, crearon unos mapas geológicos detallados de todo el litoral, que incluían perfiles del subsuelo hasta más de 25cm de profundidad.

De esta manera, los geólogos identificaron cinco playas que cumplían con los requisitos técnicos necesarios para soportar un desembarco de vehículos blindados sin ningún inconveniente. Y, el resto, es historia.

Parece paradójico que un puñado de arena fuese determinante para poner un punto de inflexión en un conflicto tan grande como la Segunda Guerra Mundial. Pero, como digo siempre, la Geología está en todo lo que nos rodea. Espero que no tenga que seguir teniendo un papel destacado en los conflictos bélicos y que estos desaparezcan de una vez de nuestro presente, y futuro.

Para saber más:

Dunn, C. y Aberg, D. (2024) The Importance of Wetland Science for the Success of the D-Day Landings. Wetlands doi: 10.1007/s13157-024-01820-9

Christian Dunn (2024) D‑day’s secret weapon: how wetland science stopped the Normandy landings from getting bogged down The Conversation

Sobre la autora: Blanca María Martínez es doctora en geología, investigadora de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y colaboradora externa del departamento de Geología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *