El color del auditorio afecta al sonido que percibe el espectador

Irreductible

7 min

El color del auditorio afecta al sonido que percibe el espectador

auditorio
El color de las paredes de un auditorio altera tu percepción del sonido. Fuente: Drouzas et al (2026) Journal of the Acoustic Society of America (2026) doi: 10.1121/10.0042275 CC BY 4.0

Tienes tu entrada, miras el número de tu asiento asignado y casi es la hora del concierto. Entras en el auditorio y, después de algunos minutos de espera, los músicos de la orquesta aparecen en escena. Mientras afinan sus instrumentos, observas despreocupado a tu alrededor y te fijas en la lujosa arquitectura de la sala. Predominan los tonos rojos cálidos, el terciopelo bermellón oscuro de las butacas, la madera ligeramente rojiza de los suelos y, de repente, una pregunta extraña asalta tu mente: ¿Cómo sonaría este mismo concierto en una sala de paredes azul eléctrico, con colores más saturados, casi fríos? ¿Y en un auditorio pintado de color verde brillante? El mismo solista, el mismo violín, el mismo piano… ¿sonarían igual?

Los arquitectos y diseñadores de las modernas salas de conciertos llevan décadas obsesionados con la acústica. Se calculan ángulos de reflexión, se eligen materiales por su coeficiente de absorción, se diseñan las columnas, el techo y hasta los palcos con milimétrica precisión. El objetivo es que el sonido llegue al oyente de la manera más rica y envolvente posible. Sin embargo, durante todo este costoso y arduo proceso, la cuestión del color no ha sido un elemento demasiado relevante, o al menos no ha tenido la misma consideración que el resto de factores.

Aun así, Christos Drouzas, Jochen Steffens y Stefan Weinzierl, tres investigadores de la Universidad Técnica de Berlín, decidieron tomarse esa pregunta en serio y comprobar si el color predominante en un auditorio sería capaz de alterar notablemente la percepción de la música que suena en su interior. Su punto de partida era una intuición bien fundamentada en la psicología de la percepción: los sentidos no trabajan en compartimentos estancos. Vista, oído, tacto e incluso olfato se influyen mutuamente de formas que muchas veces ni siquiera somos conscientes.

Este fenómeno se conoce como interacción intermodal y se ha documentado en numerosos estudios previos. Por ejemplo sabemos que la música que suena en un restaurante puede alterar la percepción del vino, o que los caramelos saben más amargos si suena heavy metal, o que los olores pueden modificar los colores que observas. De hecho, los investigadores conocían estudios que demostraban, en el mundo de la locomoción, que el color de un coche puede hacer que parezca sonar de manera diferente y, de igual manera, el color de un tren afecta al sonido que se percibe cuando pasa.

Sin embargo, en los auditorios y salas de conciertos apenas existían investigaciones sobre el tema y las realizadas habían arrojado resultados poco concluyentes sobre los efectos del color en la sonoridad o reverberación percibida por el espectador.

Evidentemente, los científicos no podían pintar y repintar, una y otra vez, las enormes paredes de una gran Ópera así que utilizaron tecnologías de 3D para recrear un conocido auditorio y usarlo sus experimentos. La sala de conciertos virtual utilizada fue una réplica digital exacta de la sala de música de cámara (Sala Pequeña) del precioso Konzerthaus de Berlín. El modelo incluía el diseño arquitectónico de la sala y las fuentes de luz originales, así como un mapa de sombras detallado y texturas de materiales apropiadas para todas las superficies. En total, se crearon 12 variaciones de la sala original. En cada variación, la mayor parte de la arquitectura, incluidos los paneles del escenario, las paredes del auditorio y del balcón, así como las luces del auditorio, se ajustaban a un color específico que predominaba en el campo de visión de la mayoría de los participantes.

Por supuesto, la música que sonase en cada una de estas salas virtuales debía ser exactamente la misma y para ello realizaron una grabación de audio y video en la cámara anecoica de la Technische Universität Berlin.

Grabación de audio y vídeo frente a una pantalla verde en la cámara anecoica de la Technische Universität Berlin. Fuente: Drouzas et al (2026) Journal of the Acoustic Society of America (2026) doi: 10.1121/10.0042275 CC BY 4.0

Los investigadores ya tenían los diferentes entornos virtuales de concierto: el mismo auditorio, la misma geometría, los mismos asientos, el mismo escenario… Lo único que variaba era el color de la sala: rojo, verde y azul en cuatro variantes cada uno, modulando sistemáticamente la tonalidad, el brillo y la saturación de cada color. El siguiente paso era elegir cuidadosamente el repertorio: cuatro piezas musicales en total, dos interpretadas con violín y dos con clarinete, de distintas épocas y tempos. Se buscaba que los resultados no dependieran de un solo instrumento ni de un único estilo.

El último paso era el público. Cuarenta y ocho voluntarios (25 mujeres y 23 hombres, edad media: 32,5 años) que asistieron a estos coloridos conciertos virtuales y que, tras cada actuación, valoraban la experiencia en ocho atributos acústicos: intensidad, reverberación, brillantez, calidez, claridad, aspereza (roughness), agrado general y otros relacionados con el timbre.

Algunos de los atributos acústicos que se valoraron en el estudio. Fuente: Drouzas et al (2026) Journal of the Acoustic Society of America (2026) doi: 10.1121/10.0042275 CC BY 4.0

Las conclusiones del estudio, publicadas en el Journal of the Acoustic Society of America, son interesantes y podemos dividirlas entre las cuestiones que el color es capaz de cambiar y los factores que permanecen estables.

Lo que el color sí cambia: El efecto se concentró en el timbre, esa dimensión que los músicos llaman «color del sonido» — no es casualidad la coincidencia léxica. Concretamente:

  • Los colores más saturados, especialmente los tonos verdes y azules fríos, evocaban una calidad sonora más fría en los oyentes.
  • Los colores más brillantes y cálidos tendían a asociarse con una percepción de mayor calidez acústica.
  • Los participantes mostraron además una mayor puntuación de agrado en las salas de colores más oscuros.

Lo que el color no cambia: Los participantes percibieron la misma intensidad y la misma reverberación con independencia del color de la sala. Esto confirma lo que estudios anteriores habían apuntado: estos atributos parecen ser predominantemente unimodales, es decir, dependen casi exclusivamente del oído.

Dicho de otro modo: ver una sala azul saturada hace que la música suene más fría, pero no más fuerte o más reverberante — esas dimensiones permanecen ancladas al mundo puramente auditivo. Pero el timbre, esa textura subjetiva del sonido, sí que se deja colorear por los ojos.

«Teniendo en cuenta el esfuerzo que se realiza para mejorar las propiedades acústicas y todo el dinero que se gasta para que una sala de conciertos suene bien, creemos que no se debería pasar por alto que la apariencia visual también contribuye al sonido de la sala», explica Stephan Weinzierl, investigador principal del estudio. «Si diseñas una sala de conciertos, no olvides tener en cuenta su aspecto visual porque influirá en cómo se percibe el sonido».

Referencias científicas y más información:

Christos Drouzas, Jochen Steffens, Stefan Weinzierl (2026) The influence of the color design of auditoriums on room acoustic impression Journal of the Acoustic Society of America doi :10.1121/10.0042275

American Institute of Physics (2026) How the color of a theater affects sound perception Phys.org

Sobre el autor: Javier Peláez (@Irreductible), es escritor y comunicador científico. Autor de «500 Años de Frío» (2019), «Planeta Océano» (2022) y «En busca del último continente» (2026). También es guionista en el programa de TVE «Órbita Laika», ganador de tres premios Bitácoras, un premio Prisma a la mejor web de divulgación científica por Naukas.com y un Premio Ondas al mejor programa de radio digital por Catástrofe Ultravioleta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *