Naukas Pro 2022: Alimentos alternativos y sostenibles

Conferencia Crónicas Artículo 25 de 28

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“Quiero cambiar el mundo”. Si esta frase la pronunciara alguien de corta edad, probablemente se consideraría un golpe de entusiasmo propio de la juventud. Pero salida de la cabeza de un doctor en Física de Materiales e investigador de la NASA, en plena pandemia, podría considerarse un anticipo de algo realmente ambicioso. El dueño de aquel deseo fue Eneko Axpe, un científico baracaldés experto en la investigación de nuevos alimentos, a quien el COVID-19 clausuró los laboratorios en los que trabajaba y le dio la oportunidad de disfrutar de “tiempo para pensar”. Y lo hizo: reflexionó sobre cómo resolver uno de los principales problemas de la Humanidad, el cambio climático, y las consecuencias que este fenómeno tiene sobre aspectos como la alimentación y la sostenibilidad a nivel global.

De todo ello dio cuenta el propio científico en el Naukas Pro celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde expuso los esfuerzos investigadores que él mismo y que otras organizaciones llevan a cabo para diseñar alimentos alternativos y sostenibles capaces de asegurar las necesidades de la población de una forma saludable y respetuosa con el medioambiente.

Axpe compartió varios de los datos que, según sus palabras, le dejaron “anonadado” a la hora de abordar su sueño: el más impactante tenía mucho que ver, precisamente, con la relación entre la alimentación y la contaminación global. Según explicó, la comida es responsable del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta, muy por delante de otras fuentes contaminantes como la actividad aérea (el 1,9%) y el resto de los medios de transporte (el 11,8%).

También recordó que los 7.800 millones de personas que viven hoy en el planeta pasarán a ser 11.000 millones a finales de siglo, un hecho que contribuirá a esquilmar las fuentes de alimentación, y que los recursos que utilizamos para alimentarnos, como la agricultura y la ganadería, ocupan cerca de la mitad de la tierra habitable en el planeta, algo que consideró “terrible para la biodiversidad”. De hecho, afirmó que mientras el ser humano supone el 34% de la biomasa global de mamíferos, los animales encargados de nuestra alimentación, como el ganado bovino y los cerdos, acaparan el 35% y el 12%, respectivamente, muy por delante del 4% que suponen los animales salvajes o silvestres. “Se ha destruido biodiversidad para favorecer la cría de ganado”, constató.

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Para completar esta relación entre la producción de alimentos, el consumo global y la sostenibilidad del planeta, Eneko Axpe ofreció un dato clarificador: una persona ingiere la misma cantidad de proteína en tres días consumiendo filetes de carne que a lo largo de todo un año comiendo guisantes. Y apostilló: “La mayoría de los productos beneficiosos para el medioambiente lo son también para la salud, hasta el punto de que su consumo puede llegar a incrementar nuestra esperanza de vida en 10 años”.

Con estos datos sobre la mesa, Eneko Axpe lanzó una pregunta al aire: “¿Cómo puede un científico de materiales ayudar a resolverlo?”.

A partir de ese momento reivindicó la importancia de la Física a la hora de diseñar alimentos alternativos saludables y sostenibles, y mencionó algunas de las investigaciones que él mismo y otras organizaciones han llevado a cabo en este campo. El investigador recordó un proyecto en el que consiguió crear hamburguesas y bacon a base de plantas en el laboratorio, con características organolépticas similares a las de la carne, y mencionó el “impacto positivo” que supuso esta ingesta para los consumidores.

A continuación recordó el resultado de otra investigación con la que se consiguió reproducir carne de vaca, sin sacrificar al animal, a través del cultivo celular obtenido de una simple biopsia, una opción que exige la construcción de grandes fermentadores que en la actualidad desarrollan varias empresas, entre ellas una donostiarra. Axpe explicó que el consumo de esta carne “crecida en laboratorio” ya fue aprobado en Singapur, con unos nuggets de pollo a los que siguieron salmón y otros productos de carne de vacuno como filetes y carne picada, con resultados prometedores.

El investigador mencionó otra estrategia que ya está en marcha y que consiste en crear carne con micelio, una sustancia similar a la raíz de un hongo que se cultiva en 3D y que genera tejidos similares a los de aquel alimento. Se trata de una iniciativa que también ha explorado la NASA pero con objetivos diferentes. En concreto, para diseñar productos con propiedades mecánicas como la madera de cara a la creación de futuros asentamientos en la luna o en otros planetas.

Eneko Axpe dejó para el final de su intervención “el proyecto más divertido e innovador”, un microbio que captura el CO2 para generar proteínas, una iniciativa que ya abordó la NASA en el proyecto Apolo de los años 60 con el objetivo de alimentar a los astronautas.

Estas iniciativas muestran la necesidad que tiene el ser humano de dar respuesta a las necesidades de alimentación de la población mundial de una forma sostenible.

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Para saber más:

¿Qué es realmente una dieta saludable y sostenible?
¿Realmente necesitamos insectos, microalgas o carne de laboratorio como fuentes alternativas de proteína?

Crónica de Roberto de la Calle / GUK

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